Las contraseñas 123456 son cosa del pasado

Aunque sabemos que usar una contraseña segura es indispensable para estar protegidos en la web, ni siempre hacemos lo que decimos. Todos hemos pecado al usar el nombre de nuestra calle o el del nuestra primera mascota como contraseñas, y usado esa misma contraseña en todas nuestras cuentas en línea por pura practicidad. Y lo admito, hubo una época en la que mi celular ni siquiera tenía contraseña porque era más fácil y mucho más rápido. Entiendo que a veces nos da pereza poner nuestra contraseña cada vez que iniciamos sesión en alguna cuenta, pero nunca se recomienda sacrificar nuestra seguridad por practicidad, sobre todo en dispositivos o cuentas que almacenan información extremamente personal como datos bancarios o nuestra dirección. Una contraseña rebuscada te ayuda a proteger tu banca en línea, correos electrónicos e información personal de los ojos curiosos.

Sí, sabemos que las contraseñas seguras son esenciales para mantener nuestras cuentas protegidas, pero seamos realistas: los humanos somos seres a los que nos gustan los hábitos. Nos encanta usar la misma contraseña en varias cuentas diferentes, usar cumpleaños fáciles de memorizar o apodos o, de plano, no cambiamos las contraseñas predeterminadas de nuestros dispositivos.

La problemática actual nos recuerda constantemente que las contraseñas siempre deberían ser nuestra prioridad (son tan importantes que hasta les hemos dedicado un Día Mundial de las Contraseñas). La historia nos ha mostrado que a los hackers les encantan las malas contraseñas, por eso usar contraseñas demasiado fáciles en cuentas importantes aumentará tu propensión a ser hackeado. Para que no des un paso en falso en relación a tu seguridad, dale un vistazo a estos consejos para crear contraseñas seguras:

-No uses palabras de verdad: si tu contraseña contiene una palabra del diccionario, ¡cámbiala! No uses el nombre de tu flor favorita o el nombre de tu mascota. En su lugar, intenta usar una palabra inventada, una mezcla de juergas, o alguna palabra que no tenga sentido. Entre más difícil, mejor.

– Se vale de todo: como casi todos los lectores de contraseñas son sensibles a mayúsculas, considera mezclar letras mayúsculas y minúsculas para estar extra seguro. Agrégale algunos números y símbolos para hacerla más complicada, y evita usar tu cumpleaños como contraseña, o la típica secuencia 123456.

– Dile adiós a las contraseñas predeterminadas: prácticamente todos los dispositivos modernos, desde tu nuevo termostato inteligente hasta el dron que te regalaron de cumpleaños, vienen con una contraseña predeterminada. En cuanto saques tu gadget de la caja y lo configures, cámbiale la contraseña y asegúrate de actualizarla periódicamente.

-No existen las contraseñas unitalla: no uses la misma contraseña en diferentes cuentas. Aun que te fastidie acordarte de todas tus contraseñas, tu seguridad infalible hará que el esfuerzo valga la pena. Hay Apps de administradores de contraseñas como True Key que te pueden ayudar a controlar tu información de inicio de sesión, así como a crear contraseñas únicas y seguras.

También recuerda cambiar tus contraseñas constantemente en todos tus dispositivos y cuentas, pues eso les dificulta a los cibercriminales acceder a tu información personal. Proteger tus cuentas y aparatos alámbrica e inalámbricamente mantendrá a los hackers alejados.

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