Ciberseguridad en un mundo con Inteligencia Artificial

Los entendidos de la ciencia ficción creen que la Inteligencia Artificial trata sobre encontrar patrones, al aprender con los errores, dividir problemas, y adaptarse para lograr objetivos específicos. Pero la verdad es que la Inteligencia Artificial es una serie de herramientas de lógica increíbles, que permiten la progresión metodológica en el procesamiento de datos. Parece complejo, pero cuando vemos sus componentes base se torna fácil de entender.

Grandes cantidades de datos se procesan de maneras específicas para encontrar progresivamente mejores modelos y respuestas. En la práctica, podría encontrar la mejor ruta para un lugar, combinando biometría con perfiles de usuarios, interpretando las líneas de la carretera para mantener un vehículo en el carril apropiado, procesando datos de investigación para identificar marcadores para enfermedades o detectando situaciones de volatilidad en mercados y en la alteración del humor de las personas para tomar decisiones racionales apropiadas.

La importancia real no está en cómo la Inteligencia Artificial puede encontrar patrones y soluciones, sino en lo que el mundo puede hacer con esas capacidades. La Inteligencia Artificial desempeñará un papel crucial en una nueva ola de tecnología que revolucionará al mundo.

Por mucho tiempo, los datos e información que generaron las computadoras fueron usados en gran parte para que estuviéramos mejor informados y para que tomáramos decisiones. Las interfaces de salida de las computadoras hasta hace algunos años atrás fueron principalmente la pantalla y la impresora. Componentes estáticos, sin inteligencia. No se confiaba en las computadoras para lidiar con situaciones complejas e inesperadas.

La Inteligencia Artificial ya está en nuestra vida cotidiana, incluso aunque no nos demos cuenta. Hoy en día hay aviones piloteados por computadoras, pero todavía nos sentimos mucho más tranquilos ​​si sabemos que hay un ser humano en la cabina de vuelo. Los seres humanos, a pesar de ser lentos en comparación con las computadoras, falibles en sus juicios y propensos a la imprevisibilidad en su desempeño, todavía tienen una reputación de ser confiables para mantener a las personas seguras y, cuando es necesario, adaptarse a las condiciones cambiantes. Sencillamente somos mejores en la supervisión crítica de situaciones increíblemente complejas, ambiguas e imprevisibles, especialmente cuando hay intereses personales involucrados. La Inteligencia Artificial puede desafiar este mismo concepto.

El uso y la influencia de la Inteligencia Artificial pueden contribuir para tener un mundo más seguro y racional, o puede destruir nuestra confianza en la tecnología. Es una fuerte promesa de cambio de nuestro mundo, extendiendo las funciones de computación hacia un papel más dominante, manejando directamente las actividades del mundo físico, haciendo que renunciemos a determinado nivel de control para nuestra propia seguridad y la de nuestras familias.

Con las capacidades de la Inteligencia Artificial, las máquinas pasan a tener mucho más responsabilidad sobre nuestras vidas. Dicho poder, no sólo viene acompañado de responsabilidad, sino también del riesgo de que algunos intenten manipular ese poder. Cuando se crea valor hay un atractivo para los atacantes, y la Inteligencia Artificial será un blanco muy deseable para aquellos que buscan el poder.

Imagine una cantidad inmensa de dispositivos inteligentes secuestrados por un hacker e incluidos en un botnet. Eso daría al atacante un control sin precedentes. Y eso no es una hipótesis, es real. Sucedió en noviembre de 2016, cuando el código de malware MIRAI fue puesto a disposición en la Internet y contaminó a millares de dispositivos de IoT como cámaras de vigilancia y grabadoras DVR. Pero, ¿y si fueran automóviles autónomos, equipos médicos implantados en pacientes o controladores de plantas termoeléctricas o nucleares?

Los riesgos son muchos y no podemos eliminarlos a todos, pero podemos administrarlos, encontrando el equilibrio para mitigar los riesgos a un nivel aceptable. Para tal fin podemos usar la propia Inteligencia Artificial, creando algoritmos que identifiquen amenazas (físicas y lógicas) y que reconfiguren inmediatamente a los dispositivos para defenderse rápidamente, corrigiendo vulnerabilidades antes que sean exploradas y de esta manera, mitigando ataques cibernéticos complejos. La industria de la seguridad de la información ya está en esta etapa de desarrollo y debemos esperar más y más Inteligencia Artificial aplicada a los dispositivos inteligentes que se conectan a la red.

Pero eso es solamente el inicio de una jornada. Es el momento adecuado para comenzar a discutir cómo queremos diseñar, integrar y extender la confianza hacia las tecnologías inteligentes, antes que tengamos resultados catastróficos. Es hora de que los líderes emerjan y de establecer las mejores prácticas para un mundo cibernético seguro que se beneficie de la Inteligencia Artificial. Los gobiernos pueden verse obligados a intervenir y reglamentar el uso, las protecciones, la transparencia y la supervisión de los sistemas de Inteligencia Artificial. Los organismos reguladores probablemente también estarán involucrados en la definición de directrices y en el establecimiento de modelos arquitectónicos aceptables.

Es necesario que la comunidad de ciberseguridad comience a discutir los riesgos y oportunidades que trae la Inteligencia Artificial para el futuro. Al ignorar esta discusión se crea una Caja de Pandora para los atacantes.

*José Matias Neto es director de soporte técnico de McAfee para Latinoamérica

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